Escasas horas para mi vuelta a casa para vivir el mejor momento del año para cualquier
turolense. A punto de cumplir los 30 años aún noto el gusanillo en el estómago que me recuerda citas pasadas debajo del torico justo cuando uno de los míos ayudado por los de su peña le pone el pañuelo a lo más grande de este mundo
EL TORICO.

Así que nada mejor que un brindis cervecil previo a la desconexión del mundo terrenal que voy a vivir por unos días. Abro la nevera y la elegida es la
Chimay azul, así que ahí va:
Botella: 33 cl
Precio: 2,61 euros en Hipercor
Tipo: cerveza Belga trapense, de cebada y trigo , 9% de alcohol.
Primera impresión: Desde la Abadía de Scourmont, quién lo iba a pensar, directamente a mi estómago, pasando previamente por un vaso, en el que tengo que decir, que se ha formado una magnífica espuma, en la que los aromas frutales y refrescantes me han trasladado mentalmente a la Bélgica que mi mente se imagina (porque físicamente no he estado allí), que no es otra que unas Vaquillas continuas con gente bebiendo, tirándose y bañándose en cerveza de abadía...la mente es libre y para mi mente Bélgica es lo más.
Cuerpo a cuerpo: En un principio no se aprecia la fuerza de esta cerveza, ha sido a partir del cuarto o quinto trago en el que me he ido rindiendo a su potencia y a su combinación de sabores, digamos que me ha ido ganando poco a poco. Supera ampliamente a su colega la
Chimay roja que en comparación parece muy plana.
Conclusión: que nadie se crea que yo tomo cerveza por placer ni nada semejante, ya lo pone bien claro en la botella:"El logo Trappist certifica que ...bla ...bla ...bla y que la parte principal de los ingresos va destinada a la
ayuda social" Soy un ejemplo a seguir y os recomiendo que hagais lo mismo que yo: ayudar al prójimo... yo bebo
chimay azulNota: 9